Meditaciones

Es tiempo de volverse a Dios

Comienza el año eclesiástico con el tiempo de Adviento. Son cuatro domingos antes de la Navidad. El color litúrgico es el morado.

Como cristianos tenemos la buena costumbre de colocar en las puertas de nuestros hogares, la "Corona de Adviento". También de armar como centro de mesa una "Corana de Adviento" con velas. Porque esto tiene un significado y un mensaje.

El significado de la palabra "Adviento" es "Venida" o "Llegada". Y el mensaje del tiempo de Adviento es "Arrepiéntanse", otra posible traducción es "Vuélvanse a Dios". Es el cambio en la manera de pensar. Esta expresión invita a un cambio radical de actitud respecto del pecado y a retorna a Dios. Este pesar, que mira hacia el pasado, va acompañado normalmente de una "conversión", por la que la persona se vuelve hacia Dios e inicia una vida nueva.

Este mensaje "Vuélvanse a Dios" nos lleva a mirar el camino que estamos transitando y preguntarnos ¿cómo estamos viviendo? ¿A dónde nos lleva el camino que estamos recorriendo? ¿Quién conduce nuestra vida? ¿Tenemos en cuenta a Dios en nuestra vida?

"Vuélvanse a Dios" nos va a incomodar, sorprender. Nos enfrenta con nuestro error, desobediencia y dudas. Con el camino equivocado, en el que, consciente o no le estamos dando la espalda a Dios.

Este llamado a volvernos a Dios tiene como fundamento un camino que se inició en el pesebre y continuó en una cruz. Es Dios Padre que entrega a su Hijo por amor. Y su Hijo que entrega su vida por amor. Es Jesús quien nace como nosotros y entrega su vida por nosotros.

Dios viene a nuestra vida en el camino en el que estamos. Toca nuestro hombro y nos dice con amor: "Vuélvanse a Dios". Es el llamado a regresar a Él. Es darle la espalda, abandonar y renunciar a la forma de vida que estamos llevando para iniciar una vida nueva, el camino de Dios.

Una vez más, este año Dios nos va a llevar hasta el pesebre porque allí quiere darnos el mejor de los regalos: a Jesús. Porque Dios quiere que volvamos a Él, porque quiere cambiar nuestra vida.

Señor, abre nuestros oídos para oír tu voz. Consuela nuestro corazón y perdona nuestros pecados. Por Jesús. Amén.

 

Corona de Adviento

Sueños

Texto: Lucas 16: 19 - 31

"Cuando sea grande quiero ser médico, maestro, quiero casarme y tener una familia." Hay tantos sueños rotos, perdidos. Pero detrás de ellos hay vidas rotas, perdidas ¿Cuáles fueron tus sueños?

María de niña soñó que quería ser doctora pero fue mamá adolescente y su vida cambió. Juan tomó el camino equivocado, no se cuidó y el diagnóstico fue terminal. Hay situaciones en la vida de las que no podemos volver porque nos marcan y dejan sus huellas permanentes, porque son definitivas,

¿Podemos volver a soñar o ya es tarde? Es tarde cuando llega la muerte. Límite ineludible para ricos y pobres, creyentes e incrédulos. Todo ser humano enfrenta la conclusión de la vida física. Pero nuestro corazón sigue latiendo, estamos vivos. Entonces ¿Es tarde para soñar? También es tarde cuando falta la fe, y donde falta la fe tampoco hay esperanza.

Jesús es el restaurador de vidas rotas, de sueños archivados y perdidos. Por su sacrificio logró la victoria sobre la muerte y nos ofrece vida y esperanza.

Mientras nuestros corazones sigan latiendo hay esperanza, para que nuestras vidas sean restauradas y volvamos a soñar.

Hoy es el tiempo para que pidas "Señor, ten misericordia de mi, en tus manos está mi vida, restáurame. Amén."

Sueños

La lista de la fe

Texto: Lucas 11:3

Cuando vamos al supermercado sin lista siempre traemos cosas de más, porque compramos lo que vemos. Cuando vamos con la lista traemos lo necesario. En el supermercado de la vida se nos ofrece muchas cosas, pero ¿cuáles de ellas son necesarias y cuáles no? ¿Qué necesitamos para vivir? Hagamos la lista, y nos daremos cuenta que recibimos más de lo que necesitamos. ¡Somos ricos!

También tenemos que aprender lo que es suficiente. Esto establece el límite sobre las cantidades. No podemos ponernos cinco pantalones, solo uno. No podemos comer ocho milanesas porque solo tenemos un estómago. Pasar el límite de lo suficiente es acumular en el ropero o en el cuerpo y esto nos genera otras dificultades o problemas. Suficiente es el límite. ¿Tenemos lo suficiente para vivir? Seguramente recibimos más que suficiente. ¡Somos muy ricos!

Dios nos enseña a pedir el pan nuestro de cada día. Nos enseña a pedir lo necesario y suficiente solo para el día de hoy. Es necesario que aprendamos a dejar los miedos, las ansiedades, a controlar los deseos o mejor dicho aprender a vivir por fe. Vivamos cada día. Hagamos la lista solo con lo necesario y lo suficiente y tendremos muchos motivos para agradecer. ¿Y mañana? Volvamos a hacer la lista, juntar las manos y pedir nuevamente "Padre, el pan nuestro de cada día dánoslo hoy".

Padre, perdón por mis temores y ansiedades. Dame fe para pedir lo necesario y suficiente. Danos el pan de cada día. Amén.

El pan nuestro de cada día dánoslo hoy

¿Dónde está... ? ¿Dónde quedó... ?

Texto: Lucas 15: 1- 7

¿Dónde está... ? ¿Dónde quedó... ? Con frecuencia hacemos estas preguntas por cosas que se nos perdieron. Solo buscamos lo que está perdido, lo que es valioso y necesitamos.

¿Qué sucede cuando las personas están perdidas? Estar perdido es una situación muy desagradable. Pero saber que no nos buscan es muy triste. Significa que no somos valiosos para los demás.

Jesús vino a buscar y a salvar lo que se había perdido. Y aunque no nos guste y suene raro, tenemos que reconocer que estamos perdidos. Él nos está buscando y lo hará hasta encontrarnos. Gracias a Dios somos valiosos para Él. Y en el encuentro, nos enseña nuestro valor y el de cada persona, especialmente del perdido. Qué alegría es ser encontrado.

Que nuestra búsqueda se oriente en las personas perdidas y nos preguntemos ¿Dónde está Juan? ¿Dónde quedó María? Iniciemos cada día buscando al hermano perdido.

Señor gracias por buscarme y encontrarme. Enséñame el valor de las personas y guíame a buscar al hermano perdido. Amén.

Buscando a la oveja perdida

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