La puerta estrecha

Texto: Lucas 13: 22- 30

Nos abrimos paso en la vida. Todos los días atravesamos muchas puertas. Qué alegría cuando las puertas están abiertas y podemos entrar. En algunos casos nos encontramos con las puertas cerradas porque llegamos tarde.

Hay puertas que siempre están abiertas, la puerta de la casa de los padres, de los hermanos, de los amigos, de la iglesia. Pero las puertas de los desconocidos están cerradas. Encontrarnos con la puerta cerrada y que no nos dejen entrar es muy triste.

En la vida hay una última puerta que tenemos que atravesar. Tiene una característica especial, es fácil de identificar: es la puerta angosta. Muchos no podrán entrar. El dueño solo deja entrar a los conocidos. Ser desconocidos por el dueño de la casa, es realmente triste, es quedar afuera.

Hoy la puerta está abierta. Es la oportunidad que Dios te da. Recuerda que se cerrará. No quedes afuera. Dios te está esperando.

Señor, cada domingo abres la puerta de tu casa, preparas una comida especial en nuestro honor y nos esperas. Enséñanos a atravesar la puerta angosta para estar junto a Ti. Amén.

Puerta abierta - Puerta cerrada

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