Han pasado 60 años para nosotros.
Gracias a Dios damos siempre por habernos permitido llegar a esta edad, estar juntos, y estar luchando unidos contra toda adversidad, tal como lo hicimos en nuestros comienzos en plena selva misionera, pero también a lo largo de toda nuestra vida.

De la mano de Dios vivimos en distintos lugares de nuestro bendito país, siempre por motivos de trabajo de mi esposo Ernesto que fue docente de hecho y de alma.
Lejos siempre de nuestra iglesia (física) pero siempre espiritualmente cerca de nuestro Padre celestial, que día tras día nos amparaba, nos guiaba, acompañaba y sustentaba con Su amor y fidelidad.
Por eso deseamos reconocer, agradecer y alabar a Dios nuestro Señor Jesucristo por lo que nos brindó y por lo que aún sigue haciendo diariamente por nosotros.
Teniendo en cuenta las palabras del Salmo 71 concluyo este relato diciendo: "En Ti oh Señor nos hemos refugiado siempre y deseamos que sigas siendo nuestro refugio fiel hasta el fin de nuestros días. Te agradecemos por el hogar, la familia, los hijos, los nietos, las nueras, y en especial por todo el amor que sólo de tu mano podemos recibir."
Ida V. Gross de González
|