¡NO AFLOJEMOS!
Estudio bíblico sobre Apocalipsis 2:1-7 - El mensaje a la iglesia de Efeso
Autor: Pastor Carlos Nagel
FUENTE BIBLICA: Apocalipsis 2:1-7.
INTRODUCCIÓN
El Apocalipsis es el último libro de la Biblia. Su nombre significa "REVELACIÓN". En él nuestro Señor Jesucristo glorificado, desde su trono celestial, abre parcialmente el velo que cubre algunos de los misterios de su Reino, y de los conflictos que habrían de presentarse con el reino de las tinieblas y sus seguidores a lo largo de la historia, hasta la consumación de los tiempos, el triunfo final de Cristo sobre todos sus enemigos, y la gloria y salvación final de la iglesia, el pueblo fiel de Dios.
Estas revelaciones las hace el mismo Cristo, por medio de su angel, al apóstol Juan, quien se hallaba desterrado en la isla de Patmos, alrededor del año 96 de la era cristiana. (Ver Ap 1: 1 y 9 a 11).
El lenguaje de la revelación es simbólico-profético, por lo que no debe ser interpretado en forma literal, sino a la luz de los mensajes claros del resto de la Biblia, especialmente de los evangelios y de las epístolas.
Proceder con otros criterios interpretativos es exponerse a llegar a conclusiones descabelladas, que se oponen al resto de la Biblia, y roban el consuelo y la esperanza que Dios nos quiere dar por medio de su REVELACIÓN.
Analicemos hoy, para nuestro provecho espiritual, el primero de los mensajes del Señor, dirigidos a las siete iglesias del Asia Menor, y a todas las congregaciones del mundo, también a la nuestra.
EL MENSAJE A CONGREGACIÓN DE EFESO
(Ubicar la ciudad en un mapa y leer Ap. 2:1-7)
La congregación de Efeso fue fundada por Pablo y probablemente era la mayor de las 7 iglesias del Asia. Para el tiempo en que se escribió el Apocalipsis, esta congregación ya tenía unos 40 años. El apóstol Juan trabajó muchos años como pastor en Efeso y alrededores. liliora recibía del Señor una "evaluación" muy especial que los exhorta. (a los efesios) a NO AFLOJAR.
LAS VIRTUDES DE LA CONGREGACIÓN
(Leer vers. 2,3 y 6)
Analicemos los símbolos del verso l.¿Cuáles son? El destinatario es: "el ángel de la iglesia"
Este es el pastor, (ánguelos = mensajero). El encargado de dar, de parte de Dios, el mensaje a la congregación. El que representa a Dios ante la congregación, y es responsable por la congregación ante Dios. ¡Benditos los pastores fieles, y las congregaciones que valoran su trabajo, y colaboran fielmente en la obra del Señor!
Veamos ahora quién es el que habla. ¿Cómo se identifica? Con dos figuras: las 7 estrellas en su mano derecha, (representan a los 7 pastores de las 7 iglesias); y "el que anda entre los 7 candeleros de oro" (representan a las 7 congregaciones). Este es Jesucristo, el dueño y cuidador de los pastores fieles, y el dueño de sus valiosas congregaciones, que resplandecen en medio de las tinieblas del mundo como candeleros.
IDENTIFICACIÓN DEL QUE HABLA Y A QUIENES SE DIRIGE
La congregación de Efeso, debido en parte a la gran obra realizada por Pablo y Juan, apóstoles, bajo la guía del Espíritu Santo, era una congregación activa, cuyos miembros producían frutos de santidad en sus vidas.
Luchaban denodadamente por edificar el Reino de Cristo, perseveraban en la fe con toda diligencia. No podían soportar a miembros perezosos, indiferentes, inactivas e inútiles. Insistían en que todos dieran pruebas de su cristianismo. También se cuidaban de los falsos profetas, y cuando algunos aparecían, los probaban y desenmascaraban. Entre ellos, a los nicolaítas, que trataban de engañar a la gente. (Probablemente personas descritas en los siguientes textos: 2. Pedro 2: 12 y 19; Judas 4, 7, 8, 11 Y 12).
¡Qué bendición inmensa cuando Dios puede observar nuestra congregación y ver que nos esforzamos por perseverar en la fe, por llevar una vida piadosa, por llevar a Cristo a otros, y que nos cuidamos de falsas profecías, y que estamos dispuestos a no tolerar a los falsos profetas! ¡Dios nos conceda una congregación así!
LAS DEBILIDADES DE LA CONGREGACIÓN
(Leer el vers. 4)
Los efesios se habían vuelto como el niño que se cansó de su juguete y perdió el interés de jugar con él. Con el paso del tiempo el entusiasmo y el celo de aquellos cristianos se había desgastado, y no había mucho interés entre ellos por llevar adelante la obra de Dios Habían dejado su primer amor. Habían aflojado. Era como si todo se había puesto pesado y marchito. La rutina y la inercia manejaban a la iglesia. Y por ese camino corrían el riesgo de perder su lugar como iglesia ante el Señor.
En realidad debió haber sido al revés. Cuanto más se conoce el evangelio y la obra de Dios, tanto más aumentan la convicción y el celo por el reino de Dios. No se trata de un entusiasmo emocional pasajero, sino de un deseo creciente de amar a Dios y al prójimo, fruto de la obra del Espíritu Santo. Él es el dador del primer amor, y el encargado de conservarlo. Pero es el pecado humano el que entorpece su labor, y roba la alegría, el entusiasmo, el amor, y prepara el terreno para lo peor. ¡Alerta!.¿No andará este problema también por acá?
Dios nos ayude a conservar intacto y siempre creciente nuestro primer amor.
LA EXHORTACIÓN A LA FIDELIDAD
(Leer vers. 5 y 7)
Si la iglesia en Efeso no se arrepentía y volvía a su primer amor y gozo, estaba en serio peligro de perder por completo el lugar que ocupaba ante Dios. Si no realizaba otra vez las obras de amor y piedad que eran tan espontáneas al principio, el Señor habría de quitarle su Candelero de su lugar.
Nosotros tenemos oídos para oír. Oigamos con la mayor atención esta exhortación. Arrepintámonos diariamente de nuestra falta de celo e interés por la Palabra y la obra del Señor. Pidámosle que nos restituya el gozo de nuestra salvación para que no perdamos nuestro lugar en su gracia salvadora. Que Dios nos ayude a vencer y a disfrutar para siempre del árbol de la vida en el paraíso celestial. (Apoc. 22:2).
PARA REFLEXIONAR: ¿En qué medida le toca este mensaje a nuestra congregación?
Preparado por el Pastor Carlos Nagel, L. N. Alem (Misiones)
Publicado en El Nuevo Luterano (Año 2004).
|